Más de 600.000 entradas se entregaron a los fanáticos que asistieron a los 26 juegos de la Copa América Venezuela 2007, de acuerdo al informe preliminar que por concepto de procesamiento y venta presentó Delujo Promociones.
La información la suministró Luís Muchacho, presidente de la empresa responsable del proceso de producción, asignación, venta y control de las entradas del encuentro celebrado entre el 26 de junio y el 15 de julio en nueve diferentes escenarios del país.
De este total, tenemos un registro comprobado de 1405 reclamos a la fecha, es decir, un 0,4% del total de fanáticos que adquirieron entradas por cualquiera de los tres mecanismos de venta establecidos.
"Estas cifras no tienen otra lectura que no sea el hecho de que como país, como venezolanos, haber sido exitoso. Este pequeño porcentaje del 0,4% de reclamos e inconvenientes, tuvieron diferentes orígenes: unos por invalidación de sus mecanismos de pago, otros por fallas en el reconocimiento bancario y algunos por errores cometidos por las empresas distribuidoras. Las cifras definitivas demuestran contundentemente que no hubo un problema estructural o único para que estas personas no tuvieran sus entradas a tiempo", señala Muchacho.
"Como presidente de Delujo Promociones quiero ser muy enfático respecto al dinero involucrado: a cada uno de estos fanáticos que ha presentado un reclamo se le atiende individualmente, cada caso se analiza con el mayor interés, todos han tenido o tendrán la más transparente respuesta y todo aquel que le corresponda, se le devuelve el monto del valor de las entradas que adquirió”.
Sobre las apreciaciones aparecidas en algunos medios informativos, en cuanto a que el proceso de boletería falló durante toda la celebración de la Copa, las cifras demuestran lo contrario. Consecuentes con nuestra filosofía, estamos atendiendo los casos presentados a través del Indecu. A la fecha hemos sido convocados a un caso de conciliación. Los casos presentados al Indecu los estamos y continuaremos atendiéndolos debidamente.
Las cifras que reflejan la conducta de la fanáticada venezolana deben ser analizadas con criterio positivo, optimista. Hace unos doce años celebrábamos encuentros internacionales de la Vinotinto con apenas trescientos o cuatrocientos aficionados en las gradas. Recuerdo muy bien el juego entre Venezuela y Ecuador, en el estadio Brigido Iriarte, en el año 96. En esa oportunidad no había siquiera cien fanáticos en las tribunas. Hoy, repito, once años después, tenemos llenos hasta la bandera, con un espectáculo de primera, con instalaciones de primera, y administrado por los venezolanos.